¿Por qué Tengo Ira con Miguel Arrázola?

¿Por qué Tengo Ira con Miguel Arrázola?

Hay ocasiones en las que tenemos que dejar a la ira hablar. Porque hay una forma de ira que termina por ser un susurro de Dios dentro de nosotros

  • Catagoría:  Fe
  • Autor:  Miguel Pulido
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Avisando a nuestro interior que una realidad es contraria a lo que debería ser correcto. Eso fue lo que le pasó a Jesús cuando entró en el templo y vio a personas haciendo negocio con la fe de la gente. ¡Estaba airado! Una dosis adecuada de furia nos permite pronunciarnos contra la maldad.

El video que me indignó lo vi en Twitter durante el fin de semana. Dura dos minutos, pero es un contexto suficiente para no andar excusándonos con que no estamos entendiendo el mensaje adecuadamente. El pastor Miguel Arrázola (iglesia Ríos de Vida, Cartagena) está frente a su comunidad hablando de la necesidad de dar dinero para obtener más dinero. El mensaje es claro: si quieres más, tienes que dar más. Textualmente dijo:

“A Dios no le importa cuánto ganes, a Dios lo que le importa es cuánto siembras. Eso es todo. Tú con el mínimo te puedes hacer millonario”.

Si buscas el video, verás cómo cientos y cientos de personas pasan hacia la tarima para dar dinero.

¡Esas cosas me dan rabia!

Es por este tipo de personajes que la gente escucha la palabra “pastor” y dice que somos unos ladrones, unos pillos, unos aprovechados. No sé si Arrázola ha estudiado teología o no, pero me molesta que algunos nos hemos partido el lomo tratando de ser fieles a este llamado profundizando en nuestro conocimiento de la Palabra de Dios y, lastimosamente, llegan oradores que transmiten estos conceptos y se convierten en el estereotipo reinante del entorno. Es por ello que la gente piensa que la iglesia es un negocio. Es por sus mensajes que muchos opinan que nuestro propósito es lavarles el cerebro a la gente para tener borregos que obedezcan ciegamente nuestras órdenes.

Lo pensé mucho para hablar con nombres propios, pero tengo que ser fiel a mí mismo. No sé si este tipo de escritos llegarán a los oídos de estas personas o cambiarán algo, pero levanto por este medio mi voz para decir que la prosperidad material no es ni medianamente central dentro del evangelio.

Jesús no vino para llenar nuestra billetera.

Esa idea proviene de la codicia, no de la fe.

El Dios de la Biblia, el Jesús que camina entre nosotros y el Espíritu que guía a los creyentes tienen propósitos mucho más profundos que hacer un negocio redondo para enriquecernos. El problema del ser humano tiene que ver con su vida y con su corazón. Estas fantochadas y caricaturas ridículas del mensaje del evangelio se parecen más a un negocio multinivel que a la verdad de las Escrituras.

Si Arrázola leyera mejor su Biblia se daría cuenta que el propósito de Dios no es hacernos millonarios. Su meta es hacernos como Jesús. Y, seguramente, en el camino tendremos que aprender a vivir en la abundancia y en la escasez, porque si sólo tenemos una fe para obtener dinero, no es una fe verdadera.

No, a Dios no “le importa cuánto siembras”. Arrázola hace creer que Dios es bueno porque te hace millonario si das, pero eso no es bondad; es una mezquindad infinita. Su gracia no depende de nuestro músculo económico. Su bondad no descansa en lo que demos. Él hace salir el sol sobre justos e injustos. Dios nos sostiene porque nos ama y no es necesario dar dinero para comprobar que él ya ha sido infinitamente bueno.

Tengo ira con Miguel Arrázola porque predicó una mentira en nombre de la verdad.

Y esa es la más diabólica de las mentiras.

 

©MiguelPulido


Miguel PulidoPor Miguel Pulido
Miguel es Teólogo del Seminario Bíblico de Colombia, y pastor de jóvenes de la Iglesia Confraternidad en Bogotá, además de ávido escritor con la capacidad de conectar nuestra realidad con la perspepctiva bíblica.

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