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¿Por qué es tan dificil amar al prójimo?

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¿Qué tanto te amas? ¿Eres tolerante a tus propios fracasos? ¿Compites con otros? ¿Eres inseguro o temeroso? ¿Eres satisfecho o frustrado? ¿Eres gozoso o depresivo?

¿Por qué es tan difícil amar al prójimo?

Pocos o muchos, todos tenemos amigos y por lo general tenemos una buena relación con nuestra familia (o al menos así debería ser) pero… ¿Por qué es tan difícil evitar un mal pensamiento contra el que me atravesó el carro en la calle? ¿Por qué miramos con desdén al que se adelanta en la fila del supermercado o del banco? ¿Por qué nos quejamos del gobierno, la policía, el tránsito, el clima y de muchas otras cosas?

Qué difícil es eso de cumplir lo que dice Jesús cuando expresa: Amen a sus enemigos,  hagan bien a los que los odian, bendice al que te maldice, ora por el que te lastima. Según Jesús, esa es la marca distintiva entre los cristianos y la gente del común. Porque cualquiera ama al que lo ama pero el mérito está en amar a quien no nos expresa amor.

En Gálatas 5:14 dice que toda la ley (es decir, los 39 libros del Antiguo Testamento) se puede resumir en una frase. Es decir, si eres de los que te da flojera leer el antiguo testamento o de los que considera que el tiempo no te da, el reto es que te aprendas la frase mágica, y no sólo apréndela, vívela. Esta es la fórmula mágica:

Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»

Listo, ahora que sabes la síntesis de más de la mitad de la Biblia ya eres todo un campeón y estás preparado para vivir en este mundo agradando a Dios. ¿Verdad que no es tan fácil?

Revisando esta frase una y otra vez siempre aparece la pregunta de por qué es tan difícil vivirla, y pienso que la clave (además de amar a Dios) está al final de la frase de forma intrínseca. “…como a ti mismo”.

¿Qué tanto te amas? ¿Eres tolerante a tus propios fracasos? ¿Compites con otros? ¿Eres inseguro o temeroso? ¿Eres satisfecho o frustrado? ¿Eres gozoso o depresivo?

Si nos amamos a nosotros mismos será más fácil amar a los demás, porque si aprendemos a amarnos, aprenderemos a amar a otros. Si nos volvemos autotolerantes, seremos tolerantes con los demás, si dejamos de medirnos con los patrones sociales y nos medimos sólo con la estatura de Cristo, entenderemos que los demás van por el mismo camino, al ritmo que puedan y con todos los fracasos que yo mismo también he tenido o tendré.

Cuando vivimos la voluntad de Dios y renovamos nuestra mente, seremos más seguros de nosotros mismos y la actitud de los demás será sólo un factor de superación y no de enemistad.

¡Date la oportunidad! Ámate, no seas tan duro contigo mismo, vuelvelo a intentar, si fallas de nuevo no importa, ¿cuál es el afán de ser doctor, medalla de oro, Honoris Causa, tener muchos Likes y seguidores, tener un premio Nobel? El premio es en el cielo y no es para el que alcance más logros sino para el que aprenda a amar al prójimo.

No te estoy diciendo que seas mediocre, todo lo contrario, cuando te amas a ti mismo haces lo que es correcto, lo que es mejor para ti y es sólo cuestión de tiempo para que eso se note. ¡Amate a ti mismo!


Jonathan VelasquezPor @Jonathanvl1
Jonathan es contador profesional, pero escritor vocacional. Sus escritos están llenos de imágenes y sencillez, por eso los publicamos en ZONAJ. Hincha furibundo de la selección Colombia.


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