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El Centro de Todo

Hoy en día se necesitan muchos osados que entendamos que el centro de todo no somos nosotros sino Jesús, así tal vez logremos una generación diferente.

El Centro de Todo

Hace algunos siglos algunos pensaban que la tierra era plana, (al menos eso fue lo que nos enseñaron en los colegios), y todo el mundo lo creía así, todo el mundo pensaba que era cierto, pero no lo era. 

Uno de los grandes problemas que tenemos hoy en día es pensar que nosotros somos el centro de todo, aún siendo cristianos. Si ustedes revisan su vida diaria, sus oraciones, sus anhelos, sus decisiones, etc. se van a dar cuenta que todo o casi todo, gira en torno a ustedes, y a lo que quieren.

Somos el centro, nosotros somos lo más importante, nuestras decisiones dependen de esta forma de ver la vida, decidimos lo que nos conviene, hacemos lo que queremos y dejamos que nuestras propias emociones y sentimientos determinen todo.

Yo me he dado cuenta de eso últimamente, aún siendo cristiano he encontrado que mi cosmovisión (la forma en como veo la vida) no es la correcta, Jesús no es el centro, soy yo. Sí, amo a Dios y quiero hacer su voluntad, pero a la hora de la verdad mis decisiones, acciones, emociones y rumbo en la vida demuestran que el centro no es Él sino yo.

Yo no encuentro mucha diferencia entre el joven rico (el que se encuentra con Jesús en los evangelios) y yo, bueno sí hay una diferencia muy notable y es que no tengo riqueza, pero mi punto es que aún siendo un buen cristiano, conocedor de la ley y cumplidor de ella, no tenía a Dios como el centro de su vida sino a él mismo y su amor al dinero, es por eso que Jesús le hace la invitación de vender todo antes de seguirlo, las cosas tenían que estar en el correcto orden.

A mí me pasa lo mismo que al joven rico, Dios está presente en mi vida, es importante para mí, creo que lo amo, pero no es el centro, yo soy el centro, lo que yo quiero es el centro, mis sueños son el centro, mis metas son el centro, no Dios.

Esto fue lo que lograron entender los discípulos como Juan, Pedro y Pablo (y los demás) que la vida no se trataba de ellos, que ellos no eran el centro de la historia, que ellos no eran el personaje principal del cuento, entendieron que el centro era Jesús.

Que todo giraba en torno a Él y no a ellos, es por eso tomaron las decisiones que tomaron, por eso hicieron lo que hicieron y por eso Dios lo usó como los usó.

Después de muchos años algunos osados empezaron a debatir la idea de que la tierra redonda y lo lograron, hoy en día se necesitan muchos osados que entendamos que el centro de todo no somos nosotros sino Jesús, así tal vez logremos una generación diferente.


Andres RinconPor @andreszonaj
Escribo lo que pienso. Este No es un espacio de reflexiones o pildoritas para hacerlo sentir bien, mas bien tiene la intención de hacerle sentir lo contrario. Fundador de ZONAJ.






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