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Benditos son los que no son chéveres

En la iglesia la superficialidad se ha apoderado de nuestras congregaciones. Alguna vez tienes las sensación de que la iglesia es nada más que un gran espectáculo?

Benditos sean los que no son chéveres

Las personas a veces asumen que porque yo soy una persona de 30 años de edad con ideas liberales que disfruta del programa de televisión Mumford and Son y no tengo hijos, que yo debo ser alguien que anda en busca de una iglesia súper moderna y a la moda, usted sabe, de esas que se llaman "Pasión" o "El lugar de Dios" y las cuales alardean de "una increíble experiencia de adoración", un café bar, su propia aplicación para iPhone, y un pastor que se parece a un Jonas Brother.

Aunque ninguna de esas características son malas, (y pueden ser usadas por buenas personas para hacer cosas buenas) en estos días estoy deseando una iglesia que no sea así de chévere.

¡Así es!

Más bien quiero estar en una Iglesia con niños insoportables, un rito a la antigua, un mal sonido, unos miembros extraños y... agárrense todos fuerte... música hecha por principiantes de vez en cuando.

¿Porque?

Bueno, por un lado, cuando la historia del evangelio está acompañada por una máquina que hace neblina y un show de luces, se me viene la rara sensación de que alguien está tratando de venderme algo. Es como si todos estuviéramos compensando por el hecho de que el cristianismo no es lo suficientemente bueno, así que tenemos que agregarle adornos.

Pero aún más importante, quiero ser parte de una iglesia poco-chévere porque quiero ser parte de una comunidad que tiene la misma reputación de Jesús, y les guste o no, las personas favoritas de Jesús no eran chéveres. La mayoría eran pecadores, inadaptados sociales, rechazados de la sociedad, tipos raros, gente pobre, personas enfermas, y los locos.

Las congregaciones cool pueden llegar a concentrarse tanto en la presentación y el funcionamiento de la iglesia que se les olvida ser la iglesia, un fenómeno dolorosamente representado en la historia del niño con parálisis cerebral a quien lo sacaron de la reunión de pascua en la Elevation Church por ser una “distracción”.

¿No lo pueden creer?

¡Yo creo que esta congregación estaba distraída mucho antes de que este niño apareciera! En su autoproclamada búsqueda de “El movimiento fenomenal y explosivo de Dios,” no vieron a Jesús exactamente delante de sus ojos.

¿Acaso fue una distracción el hombre paralítico que fue descendido desde el techo en medio de la predicación?

¿Fue una distracción la mujer cananea quien acosaba a Jesús y a sus discípulos buscando la sanidad para su hija?

¿Fueron una distracción los ciegos de Jericó quienes molestaban a la multitud con sus alaridos sin parar?

A Jesús no le parecían una distracción. En realidad, El parecía creer que en realidad ellos eran la razón para hacer todo esto.

Jesús nos enseño que cuando hagamos un banquete o una fiesta, nuestra lista de invitados debe incluir a “los pobres, los inválidos, el cojo, y el ciego.” ¿Entonces porque nuestros equipos de publicidad de la iglesia se enfocan en los jóvenes, en los a-la-moda, en los llenos de salud, y en los que tienen recursos?

En Bossypants (un libro que ustedes deberían leer lo más pronto posible), Tina Fey describe su trabajo en un YMCA (siglas en ingles de Asociación Cristiana para Jóvenes) en Chicago, poco después de graduarse de la universidad.

Este YMCA en particular era, “Una mezcla de gimnasio para los ricos y estirados, una fuente increíble de recursos para familias, y unas residencias a la antigua para hombres rechazados,” En este libro, Fey comparte un grupo de historias chistosas sobre su trabajo en la recepción de este lugar.

Una de esta historias es sobre un residente a quien se le olvida tomarse sus medicinas, se choca con una jovencita en camino hacia una sesión de ejercicios y a quien le dice algo totalmente inapropiado (y muy divertido—ustedes en realidad tienen que conseguirse este libro).

Fey escribió, “la joven madre estaba muy agitada. Esa es la clase de problemas en los que usted se mete cuando grupos diversos de personas se cruzan en el camino. Es por esto que muchas de las peores cosas del mundo suceden en y alrededor de los baños de una cafetería Starbucks.”

La iglesia puede parecerse mucho al YMCA...o a un baño de Starbucks.

Tenemos un lugar para la gente que no es chévere (nuestros ministerios)  y otro lugar para la gente chévere (nuestras reuniones de la iglesia). Y cuando se encuentran el uno con el otro, las cosas se ponen bien raras, así que intentamos evitarlas. 

Es fácil señalar con el dedo a la Elevation Church en este caso, pero la verdad es que todos somos culpables de pensar que somos muy chéveres para estar con estos pequeños.

Nuestro elitismo se muestra cuando le prohibimos a los demás contribuir arte y música porque la consideramos indigna para adorar a Dios, o cuando movemos a toda la familia 1 o 2 metros cuando el señor con alguna enfermedad mental se sienta al lado.

Habiendo yo ayudado a crear una iglesia, recuerdo estar esperando a que nuestros invitados a la moda y chéveres no se sintieran mal a causa de nuestros invitados feos, pobres y enfermos. Por un segundo se me olvido que en la iglesia, más que en cualquier lugar, esas distinciones deben desaparecer.

Algunos llevamos nuestros problemas por dentro, otros por fuera.

Pero todos tenemos problemas.

Todos nosotros no somos chéveres.

Todos necesitamos la salvación.

Así que dejémonos de estupideces, desconectemos tantas cosas, y tengamos reuniones de iglesia con distracciones… del tipo en que Jesús encajaría.

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¿Alguna vez tienes las sensación de que la iglesia es nada más que un gran espectáculo? ¿Has encontrado una congregación el que Jesús y sus discípulos serían aceptados?



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