La ansiedad que devora

La ansiedad que devora

A veces parece que las cosas andan bien, aparentamos que todo está bien, y parecemos ser personas felices, pero la realidad es un poco distante a eso

  • Catagoría:  Fe
  • Autor:  Andres Rincon

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Porque cuando estamos en la soledad de nuestros cuartos y en el silencio de nuestras habitaciones nos damos cuenta que no todo anda tan bien, nos sentimos ansiosos por el futuro, por las decisiones que debemos tomar, por la persona con la que quisiéramos estar y muchas más preocupaciones que vienen a nuestra mente y no nos dejan en paz. 

Muchos jóvenes que conozco se encierran semanas e incluso meses, y sólo salen de sus cuartos para lo necesario.  Esto se llama depresión, angustia, preocupación o ansiedad, y parece que afecta a más personas de las que pensamos. Se estima que el 20% de la población mundial podría estar manejando alguna crisis de ansiedad. 

Y es que existe una ansiedad normal, como la que genera un examen que se avecina, o una decisión por tomar o no tener el control sobre algo, pero también hay una ansiedad patológica que ya no es normal, que nos lleva a alejarnos, a perdernos en nuestro mundo y ver el futuro en penumbras y sombras.

Pensando en esta realidad que está afectando a muchos jóvenes, (tal vez a usted mismo) recordé el texto que escribe el apóstol Pedro en su primera carta:

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.”

Y me llamó la atención los 3 mandatos que hace Pedro aquí, 3 mandatos con 3 razones (como para que no quedaran dudas de lo que quería decir).

¿Qué nos dice Pedro?, primero nos dice: Humíllense, pero no humíllense delante de cualquiera, humíllense delante de Dios, humillarse es reconocer que no podemos estar solos, que no somos capaces en nuestra fuerza, que necesitamos de alguien mayor a nosotros que nos de la mano y nos guie en medio del camino oscuro, porque a la final todo es cuestión de tiempo.

Él, el dueño de todo, tiene control del tiempo y nos exaltará, o nos recompensará cuando sea su tiempo perfecto, así que en vez de humillarse delante de alguien rogando por su amor, arrodíllese delante de Dios que siempre será su mejor negocio; lo segundo que nos plantea Pedro es entregar, entregar esa ansiedad a Dios porque Él tiene cuidado de nosotros, qué más podríamos decir aquí, si Dios fue quien nos creó, quien nos hizo y quien nos conoce mejor.

Entonces ¿en qué mejores manos nos deberíamos arrojar y entregar todas nuestras dudas y angustias, si no son las de Dios? Y la tercera invitación que nos hace Pedro es a orar, a no perder el control en medio de la crisis, a estar sobrios, cabales, a no perder el dominio propio porque hay alguien que se aprovecha de nuestra debilidad en medio de las crisis, ese personaje que anda como león rugiente buscando a quien devorar.

Porque es ahí, en medio de la angustia, cuando estamos más vulnerables e indefensos, y quedamos expuestos a ser devorados fácilmente por el desespero, la depresión, la soledad, la angustia, el suicidio y más.

Entonces Pedro nos plantea tres mandatos sencillos: Humillarse, Entregar y Orar.

Recuerde: “Cuando no entregamos nuestra ansiedad a Dios, somos presa fácil para ser devorados”.


Andres RinconPor @andreszonaj
Escribo lo que pienso. Este No es un espacio de reflexiones o pildoritas para hacerlo sentir bien, mas bien tiene la intención de hacerle sentir lo contrario. Fundador de ZONAJ.

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