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Por fortuna tenemos a Túnez

Por fortuna tenemos a Túnez

Las dictaduras que se están desquebrajando en los países árabes de África y el golfo Pérsico, y que parece que van a tener un desenlace oscuro no definido, son una muestra de los gritos de la juventud mundial, que está demandando de los gobernantes empleo, libertad y un cambio de viraje en la forma de conducir los destinos de las naciones.

Hay que destacar que las protestas de Egipto, Túnez, Libia, Yemen y Bahrein  son promovidas principalmente por la juventud árabe, aunque países como Irán y movimientos al margen de la ley, estén buscando aprovechar la oportunidad para desestabilizar la región para conquistar sus objetivos bélicos.

Los jóvenes de oriente medio, al igual que los que se tomaron Francia y Praga durante el fin de la década de los sesenta del siglo XX, están repudiando la opresión de  gobiernos que no han sabido reconocer que su tiempo ha pasado, y  que ha ejercido por la incapacidad de responder a las necesidades de una generación que está globalizada con el resto del mundo y que está exigiendo ser como las democracias de occidente.

Sin embargo, lo único que los medios de comunicación resaltan es el caos que los dictadores de estas naciones árabes están agudizando por cada día que se quedan en el poder, y la injerencia de los otros países como Estados Unidos, que ve en esta bomba de tiempo una amenaza para la relativa paz mundial.

Pero estos hechos han despertado del silencio a dictadores como Gadafi, que habían desaparecido del radar de la opinión pública mundial, y que vuelven a ser el centro de críticas y reproches por las acciones en contra de la población civil, como lo fueron una vez en el pasado.

La juventud somos la fuerza de las reformas, una y otra vez se demuestra que los cambios significativos del mundo se dan a partir de los jóvenes que se resisten a ser encerrados en moldes, en posturas férreas e inútiles que llevan al fracaso de las comunidades, sin importar su tamaño y tipo.

Es claro que los jóvenes representan la fuerza del cambio, de la renovación, y somos nosotros los que le hemos dado sentido y forma a la política del mundo.

Por ejemplo, Facebook se ha convertido en la herramienta más útil de inicios del siglo XXI, a través de este invento de un joven de 19 años, se pudo organizar las marchas que tuvieron lugar en Túnez y Egipto.

También a través de ésta página social, otro joven convocó a todo un país para que se volcara a las calles a protestar en contra del secuestro, y la violencia que la guerrilla de Colombia ha perpetuado hasta nuestros días.

Además, Facebook cambió nuestra visión de las relaciones interpersonales a escala global y virtual, que al igual como pasa en la vida real, tiene sus ventajas, desaciertos y peligros.

Pero nos queda a nosotros los jóvenes occidentales analizar estos hechos, con una lupa aguda, porque el mundo ciego y con desconocimiento de la historia, ignora otra vez que estamos al frente de un Tsunami que cambiará el orden económico mundial, ya ocurrió hace más de 40 años con la URSS, y ahora es oriente medio.

Al igual que en el pasado, los jóvenes nos estamos otra vez levantando para estremecer el mundo, los gobernantes árabes tienen la oportunidad histórica para renovarse, y de aprovechar esta oportunidad con el fin de no extinguirse.

La Unión Soviética no lo entendió en su momento y 20 años después fue disuelta, paradójicamente, creyó que acallando con represión a los jóvenes pararía su autodestrucción.

Cada día se demuestra que la humanidad repetirá la historia, porque ésta no se estudia ni se aprende, y andamos en un círculo vicioso de nunca acabar.

Para terminar, tenemos que resaltar el origen de este clamor unánime de renovación, que empezó en Túnez a través de un hombre que se inmoló para que otros se inspiraran y decidieran salir unidos para exigir un gobierno diferente.

Mohamed Bouazizi, un joven de 27 años fue quién inició toda esta estampida por el cambio, su sacrificio llevó a un cambio de conciencia en el imaginario colectivo, un mártir por la causa política de su país y su mundo árabe, el líder de la revolución tunecina como lo han llamado últimamente.

Así como la inspiración de los egipcios fue Túnez, donde se derrocó otro gobierno autocrático a inicios de 2011, nuestra gran inspiración es Jesús, ya que en primera medida, cumplió su tarea pacíficamente, “Como oveja fue al matadero”.

En segunda medida, porque su propósito en la tierra hizo desquebrajar la estructura social, política y religiosa de su tiempo, al punto que partió la historia en dos, y siendo un joven de 33 años.

Es la hora de soñar, de cambiar nuestra realidad, aunque es claro que nuestra lucha no es política ni religiosa, cada día la luchamos en la casa, en el trabajo, en el estudio, en nuestra intimidad personal.

Sé que es difícil porque soy soldado en esa guerra que libro contra mi mismo, mi naturaleza de maldad, pero sé una cosa, que si los jóvenes árabes gritan: “Por fortuna tenemos a Túnez”, yo puedo afirmar: “Por fortuna tengo a Cristo”



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