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El problema con X - Por C.S Lewis


¿Está usted en alguna clase de problema con otro persona a su alrededor? Aprenda a cómo superarlo leyendo el siguiente artículo

El problema con X - Por C.S Lewis

Supongo y puedo asumir que siete de diez personas de las que leen estos renglones están en alguna clase de dificultad con otro ser humano.

Puede ser en el trabajo o en el hogar, tal vez con la gente que trabaja para usted o con la gente para la que usted trabaja, tal vez con aquellos que comparten su hogar o con los dueños de la casa donde usted vive, o tal vez con sus hijos, con sus cuñados o con sus padres, con su esposa o esposo,

Tal vez ellos le están haciendo la vida más difícil a usted de lo que ya es.

Pero es de esperarse que estos asuntos no se comenten muy a menudo en público (especialmente los domésticos.) Pero a veces lo hacemos: un amigo no muy cercano nos pregunta por qué nos vemos tan desanimados y la verdad se conoce inmediatamente.

En tales ocasiones nuestro amigo no tan cercano usualmente nos dice: “¿Pero por qué no se lo dices?” ¿Por qué no vas a donde tu esposa (o esposo, padre, hija, jefe, arrendador) y discuten esa situación?

Las personas son la mayoría de las veces razonables. Lo único que usted debe hacer es hacerles ver las cosas desde el punto de vista correcto. Explíqueles las cosas de una forma razonable, amable, calmada.

”Y nosotros lo que expresamos exteriormente también lo pensamos interiormente “El no conoce a X” Y nosotros sí.

Nosotros sabemos cómo es completamente imposible hacer entrar en razón a X. O ya lo hemos intentado una y otra vez – lo hemos intentado hasta que nos hemos enfermado de intentarlo – o tal vez nunca lo hemos intentado por que ya sabemos desde el principio que será algo que no funcionara.

Nosotros sabemos que si intentamos discutir la situación con X, o tendremos una “escena” o X nos mirara con asombro y nos dirá “Yo no se dé que me están hablando ustedes” o, (lo que es peor de todo) X estará de acuerdo con nosotros y nos prometerá que comenzara de nuevo y que lo que sucedió nunca volverá a ocurrir – Pero 24 horas después, X será el mismo que siempre ha sido.

Usted además está seguro que cualquier intento por hablar las cosas con X se perderá en el mismo viejo defecto en el carácter de X. Y usted se da cuenta al hacer memoria que todos los planes que usted ha hecho se han perdido en ese defecto mortal – los celos incurables de X, o la pereza, o porque es muy sensible y no se le puede decir nada, o porque quiere mandar a todo el mundo, o por su mal genio, o por su personalidad tan cambiable.

Hasta cierta edad usted tal vez tuvo la ilusión de que un golpe de suerte, una mejora en la salud, un aumento en el salario, o el fin de la guerra, resolverían su problema. Pero ahora usted sabe mejor que nadie, que a pesar de que la guerra ya termino y las demás cosas sucedieron, X siguió siendo X., y usted continuara enfrentando el mismo problema de antes.

Aun si usted se ganara la lotería, su esposo seguirá siendo un abusador, o su esposa le seguirá fastidiando, o su hijo seguirá tomando, o usted todavía tendrá que vivir con su suegra.

Es un gran paso adelante darse cuenta de cómo son las cosas; enfrentar el hecho de que aunque todas las situaciones externas cambien, la verdadera felicidad dependerá del carácter de las personas con las que tiene que vivir y de que además usted no puede alterar sus personalidades.

Y ahora viene este punto. Cuando usted ha visto esto, usted ha visto por primera vez, las cosas como las ve Dios. Por que, obviamente, esta es una de las situaciones (en una forma) a la cual está enfrentado Dios.

El ha provisto un mundo rico y hermoso para que la gente viva. El les ha dado inteligencia para mostrarles como pueden usar este planeta y conciencia para mostrarles como deben usarlo. El ha logrado que las cosas que ellos necesitan para su vida biológica (comida, bebida, descanso, sueño, ejercicio) les sean positivamente deliciosas para ellos.

Y al haber hecho todo esto, El ve todos sus planes echados a perder, así como nuestros pequeños planes son echados a perder también – por la criminalidad de la gente misma. Todas las cosas que les ha dado para ser felices y que ellos en cambio transforman en ocasiones para reñir y envidiar, acumular en exceso y hacer payasadas.

Usted puede decir que es muy diferente para Dios porque si El quisiera, El podría alterar las personalidades y en cambio nosotros no podemos. Pero esta diferencia no es tan profunda como podemos pensar al principio. Dios lo ha hecho una regla para sí mismo el no alterar las personalidades de las personas a la fuerza. El puede y las altera, pero solo si las personas se lo permiten. En esa forma el realmente ha limitado su poder.

Algunas veces uno se pregunta por qué lo hizo de esta manera o hasta deseamos que no lo hubiera hecho. Pero aparentemente El piensa que vale la pena hacerlo. Él prefiere tener un mundo de seres libres, con todos sus riesgos, que un mundo lleno de gente que actúan como maquinas porque no saben hacer nada más.

Entre más me imagino un mundo de seres perfectos y automáticos, más creo que deberíamos entender Su sabiduría.

Dije que cuando vemos cómo nuestros planes se van a fondo por culpa de las personalidades de la gente con las que tenemos que tratar, estamos en “una forma” viendo como debe ser para Dios. Pero solo en una forma. Hay dos aspectos en los cuales la visión de Dios debe ser muy diferente a la nuestra. En primer lugar, El ve como usted, El ve como la gente en su casa o su trabajo son en varios grados difíciles o pesadas; pero cuando El ve en esa casa o en esa empresa, El ve a una persona más, la que usted nunca ve.

Quiero decir, por supuesto, a usted. Ese es el siguiente gran paso en sabiduría, darse cuenta que usted también es esa clase de persona. Usted también tiene una falla fatal en su personalidad. Todos los planes y esperanzas de otros se han ido al fondo por culpa de su personalidad, así como sus esperanzas y planes se han ido a fondo por culpa de la personalidad de ellos.

No es bueno pasar esto por alto con algún tipo de aceptación vaga y general como “Por supuesto, yo sé que tengo mis errores.” Es importante darse cuenta de que existe un defecto mortal en usted: Algo que le causa a los demás el mismo sentimiento de desespero que los defectos de ellos le causan a usted. Y es algo casi seguro que se trata de algo de lo cual usted no sabe – como lo que los anunciadores llaman “halitosis” de la cual todo el mundo se da cuenta excepto la persona que la sufre.

¿Pero porque ellos no me dicen? Usted pregunta. Créame, ellos han tratado de decírselo una y otra vez pero usted no lo soportaba. Tal vez gran parte de lo que usted llama su molestadera, mal temperamento, insistencia o rareza, son simplemente los intentos de ellos de hacerle ver la verdad.

Y aun los defectos que usted dice conocer, no los conoce completamente. Usted dice “admito que me enoje anoche” pero los demás saben que usted siempre lo está haciendo, que usted es una persona malgeniada. Usted dice “Admito que tome demasiado el sábado pasado” pero todos los demás saben que usted es un borracho habitual.

Esa es una de las formas en las cuales la visión de Dios es diferente a la mía. El ve todas las personalidades. Yo las veo todas menos la mía. Pero la segunda diferencia es esta: el ama a las personas a pesar de sus defectos. El sigue amando, El nunca las soltara. No diga “Es muy fácil para El, no tiene que vivir con ellos” El si tiene que vivir con ellos. El está adentro de ellos y a su alrededor. El está con ellos mucho más íntimamente, más cercanamente e incesablemente que lo que nosotros lo podamos alguna vez estar.

Cada pensamiento horroroso dentro de sus mentes (y las nuestras), cada pensamiento de rencor, de ira, de envidia, arrogancia, avaricia y vanidad vienen directamente en contra de su amor paciente que anhela por nosotros. Esto aflige Su espíritu mucho más de lo que aflige el nuestro.

Entre más podamos imitar a Dios en estos dos aspectos, mucho más será el progreso que podremos hacer. Debemos amar a X más; y debemos aprender a vernos a nosotros mismos como una persona del mismo tipo. Alguna gente dice que es algo mórbido estar siempre pensando acerca de los defectos en uno. Eso estaría bien si la mayoría de nosotros pudiera dejar de pensar acerca de nuestros propios defectos sin comenzar a pensar acerca de los ajenos al mismo tiempo.

Porque infortunadamente disfrutamos pensar acerca de los defectos en los demás: y en el correcto significado de la palabra “mórbido”, este es el placer más mórbido que existe en el mundo.

No nos gusta razonar en cosas que son impuestas sobre nosotros. Pero les propongo una forma de razonar que debemos imponer sobre nosotros mismos. Abstenerse de toda forma de pensamiento acerca de los defectos en los demás, a no ser que sus deberes como maestro o padre de familia le hagan necesario pensar en ellos.

Siempre que los pensamientos lleguen innecesariamente a la mente de uno, ¿por qué no simplemente echarlos fuera? ¿Y envés nos ponemos a pensar acerca de nuestros propios defectos? Porque ahí, con la ayuda de Dios, uno puede hacer algo.

De toda la gente difícil en su casa o trabajo solo hay una a la cual usted puede mejorar mucho. Ese es el final práctico en cual podemos comenzar. Y en realidad, deberíamos hacerlo. Esta tarea debe ser enfrentada algún día y cada día que lo aplazamos la hará más difícil para comenzar.

¿Cuál es la alternativa después de todo? Usted puede ver claramente que nada, ni siquiera Dios con todo su poder, pueden hacer realmente feliz a X mientras X permanezca envidioso, egocéntrico y rencoroso.

Asegúrese de que dentro de usted no hay algo que si no es cambiado por Dios le haga su vida eternamente miserable. Mientras eso permanezca no puede haber cielo para usted, así como no pueden haber dulces aromas para un hombre con un resfriado y no hay música para un sordo.

No se trata de Dios “enviándonos” al infierno. En cada uno de nosotros hay algo creciendo que se convertirá en un infierno a no ser que sea cortado de raíz.

La situación es seria. Coloquemonos en Sus manos de una vez, este día, en esta hora.


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